Candy Candy....son miles lo recuerdos que llegan a mi mente cuando la escucho nombrar, los recuerdos mas lindos de mi infancia, de mi adolescencia y hasta de mi edad adulta....la niña pecosa que con sus aventuras me hizo reír, llorar, y enojar, pero también aprender, si, aprender a sobrellevar los problemas con valor, a sobreponerse al dolor y las cosas difíciles que se nos presentan en el camino, Candy es un ejemplo de nobles sentimientos y valores humanos, de fortaleza y perseverancia, es una chica alegre y generosa. Y creo que precisamente por eso es importante que las nuevas generaciones la conozcan, que vean que no sólo existen las historias de violencia y sin sentido que no aportan nada y sólo dejan una infancia con mensajes confusos, sino que hay historias con un contenido realmente hermoso, y que al final es lo que cuenta porque lo recordarán el resto de sus vidas, ya que seguramente les dejará algo bueno el verla. Yo no tengo hijos aún, pero ya estoy preparándome para cuando lleguen, quiero que ellos conozcan a Candy, sus amigos y su historia, que sean niños más sensibles a lo que sucede a su alrededor, que cuando crezcan tengan en su memoria lindos recuerdos de su niñez, y de cuando veían Candy con sus hermanos y su mamá (porque la veré de nuevo con ellos), así como yo tengo esos recuerdos.
Quisiera que todas las niñas y niños de las nuevas generaciones tuvieran la oportunidad de conocerla y enamorarse de tan bella historia, porque no importando cuantos años pasen, la historia de Candy seguirá siendo conmovedora y todo un ejemplo de lucha y bondad, que tanta falta nos hace a todos.
Candy White Andley marcó mi vida de un modo positivo, y he de decir que no me canso de verla, de disfrutar cada capítulo como si fuera la primera vez, de seguir soñando e imaginando cosas como una niña, porque aún llevo una niña dentro de mi que sale a flote al disfrutar las aventuras de Tarzán Pecosa, me rio, lloro y me emociono exactamente igual que cuando tenia 8 años, y a pesar de que ya conozco la historia de memoria, siento que en algún punto, las cosas van a cambiar y entonces la vida de Candy dará un giro, pero no, todo sucede de la misma manera siempre, pero no importa, porque aún así sigue siendo única e irrepetible, y me tiene igualmente atenta.
Para mi, Candy significa muchas cosas: es mi infancia, mis tardes de tarea, de ver la tele con mi hermana, de estar en casa con mis padres, mis clases de gimnasia, mis amigas de la escuela, mi primo que me molestaba porque decía que Candy era una llorona, los viajes de vacaciones a Oaxaca a casa de mis abuelos que yo padecía porque a lo mejor no podría verla allá, y claro, también me lleva a recordar al amor de mi vida, oh si, al hermoso y dulce chico rebelde del Colegio San Pablo, Terry Grandchester, confieso que a mi edad aún sigo enamorada de ese aristócrata engreído de profundos ojos azules, y creo que lo seguiré estando por el resto de mi vida....no hay remedio contra el amor eterno que me inspira.
Por último sólo quiero decir Gracias Candy! gracias por haberme alegrado aún más la existencia con tu existencia misma, porque tu estás inevitablemente ligada a mi vida desde el momento que te conocí y para siempre....
Tu fan por siempre, Lupita. 

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