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El antiguo modo de orar - Greg Bradden


Gran parte de los condicionamientos en las tradiciones occidentales durante el último siglo y medio nos ha invitado a pedir que circunstancias específicas en nuestro mundo cambien a través de la intervención divina; que nuestras plegarias sean respondidas. En nuestras bien intencionadas peticiones, sin embargo, inadvertidamente podríamos estar dándole el poder a las mismas condiciones que estamos cobrando para pedir que cambien. Por ejemplo, cuando pedimos “Querido Dios por favor, permite que haya paz en el mundo”, en efecto estamos estableciendo que la paz no existen en el presente. Las tradiciones antiguas nos recuerdan que las plegarias en las que pedimos son sólo una forma de orar, entre otras formas.

También existen otras que nos llevan a encontrar paz en nuestro mundo a través de la cualidad de los pensamientos, sentimientos y emociones que creamos en nuestro cuerpo. Una vez que permitimos las cualidades de paz astralmente pidamos combustible a nuestra oración a través de sentimientos de paz en nuestro cuerpo, el quinto modelo de oración establece que el resultado ya ha ocurrido. La ciencia cuántica ahora toma esta idea y la lleva un paso adelante, estableciendo que son precisamente esas condiciones de sentimientos a las que la creación responde, igualando el sentimiento con qué hacemos la oración en nuestro mundo interior, con condiciones similares en el mundo exterior.

Aunque el resultado de nuestra oración pueda aún no haber aparecido en el mundo exterior, estamos siendo invitados a reconocer nuestra comunión con la creación y a vivir como si nuestra oración ya hubiese sido escuchada. A través de las palabras de otros tiempos, los antiguos nos invitan a recobrar el modo antiguo de orar como un estado permanente de conciencia en el que nos convertimos, en vez una forma prescrita de acción que llevamos a cabo ocasionalmente.

En palabras que son tan simples como elegantes, que nos recuerda que nos rodeemos de la respuesta a nuestras plegarias y los envolvamos en las condiciones que escojamos experimentar. En el moderno idioma, esta descripción nos sugiere que para efectuar cambios en los mundo, primero necesitamos experimentar los sentimientos de que el cambio ya ha ocurrido.


Conforme la ciencia moderna continuaba ligando la relación entre los tus pensamientos, sentimientos y sueños con el mundo que nos rodea, se hace más claro ese puente olvidado entre nuestras plegarias y aquello que experimentamos. La belleza de ésta tecnología interna se halla en que está basada en condiciones humanas que ya poseemos. El descubrimiento del gran código Isaías en las cuevas del mar muerto en 1946 ha revelado las claves sobre nuestro papel en la creación que estuvieron perdidas en el siglo 4 A.C.. Entre estas claves se encuentran las construcciones de un modelo perdido de orar en la ciencia cuántica moderna, que tiene el poder de sanar nuestros cuerpos, traer paz duradera a nuestro mundo y prevenir las grandes tragedias que podría enfrentar la humanidad. Cada vez que empleamos ésta tecnología interna, experimentamos el efecto Isaías..

Desde esta perspectiva, nuestro uso y aplicación de la oración basada en los sentimientos dejar de ser menos acerca de crear este o el otro resultado y se convierten más en acceder al resultado deseado que ya está creado. Mientras las antiguas y las modernas tradiciones parecen estar de acuerdo en la existencia de muchas posibilidades, los cuestionamientos han sido siempre sobre ¿como despertamos un resultado específico y lo hacemos real en nuestras vidas actuales?¿Como podemos llamar a la posibilidad de paz en nuestro mundo, por ejemplo, o salud de nuestros cuerpos, posibilidades que ya existen, cuando los eventos de nuestro mundo muestran condiciones de violencia y desastre? La respuesta a esta pregunta, y la clave del efecto Isaías, está fundada en develar el misterio de la oración basada en el sentimiento.

Los antiguos decenios no recuerdan que hay una poderosa relación entre lo que pasa en nuestro mundo interior de sentimientos y las condiciones del mundo que nos rodean. Quizá increíblemente sencilla esta relación establece que la comisión de nuestra salud, nuestras sociedades, e incluso los patrones del clima, son espejos de la manera en que vivíamos con la vida interiormente. Experimentos recientes en la ciencia de las energías sutiles y la física cuántica ahora arrojan credibilidad precisamente a esas tradiciones.

A través de un lenguaje que apenas estamos comenzando a entender, Isaías nos muestra cómo acceder a las posibilidades ya creadas de salud, paz y cooperación y traerlas a la realidad de nuestras vidas. Ya que nuestro mundo exterior de acción refleja nuestro mundo interior de sentimientos. Es precisamente el poder de este sentimiento el que atrae a la vida nuestras oraciones. Nuevas investigaciones sugieren que cuando sentimos gratitud respecto al cumplimiento de nuestras oraciones, se crean nuevas redes neuronales que hacen que se presenten mas y mas “milagros” constantemente en nuestras vidas.

Comprender que los resultados empatan con los sentimientos puede ayudarnos a entender lo que ocurre cuando parece que nuestras oraciones no son respondidas. Por ejemplo, mientras experimentamos enojo, de los ocurre en nuestras relaciones, ¿por qué nos sorprende ver esas mismas cualidades reflejadas como enfermedad en nuestros cuerpos, nuestras familias, escuelas, lugares de trabajo y las condiciones sociales alrededor de nosotros? La ciencia ha demostrado que cada sentimiento experimentamos, crea todo una química en nuestro cuerpo (la química del amor y del odio se discute en los libros de Isaías y Walking Between the Worlds). Las buenas noticias son que conforme respondemos a los retos de la vida a través de compasión, alabanza, agradecimiento, consciencia, amor, tolerancia y paz, podemos experimentar todas estas condiciones en nuestros cuerpos y mentes y ver el efecto extendido al mundo que nos rodea..

Albert Einstein dijo una vez que no podemos resolver un problema con el mismo pensamiento que creó el problema. El poder de la indenominada oración basada en el sentimiento, representa una oportunidad para dirigir los grandes retos de nuestro tiempo conforme a un nuevo paradigma de entendimiento consciente y sentimientos que reflejen aquello que deseamos experimentar.

En lugar de imponer nuestras creencias respecto a una situación específica, nuestro perdido modo de orar nos recuerda que nada necesita ser creado, ya que cualquier resultado que podamos imaginar para dicha situación ya está presente. Podemos servir mejor sintiendo primero el resultado de cada condición que deseamos experimentar en nuestro mundo, tal como la paz y la cooperación entre gobiernos y naciones, por la prosperidad que sólo podrá venir con la igualdad de trato para toda la gente y honrar toda forma de vida.


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